🏠🤫🥳
Imagínate a un joven que no le dieron permiso 🙅🏻♂️ para ir a una fiesta 🥳, espera que todos en casa se duerman ⏰ y decide escaparse. Al terminar la fiesta sabe que debe regresar a casa 🏠, y quizás no quiera hacerlo porque sabe que debe rendir cuentas y correr con las consecuencias de sus acciones 😣, pero lo último que los padres querrían es que él no vuelva otra vez a casa.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hebreos 4:16
Muchas veces no nos acercamos al trono de la gracia 🙇🏻♂️ debido a la enorme vergüenza 😳 de haberle fallado a Dios 👿, pero, tal como en el ejemplo anterior, lo último que Dios quiere es que no volvamos a Él. Él es nuestra herencia (Salmo 16:5), nuestro hogar 🏠, podemos acercarnos con toda confianza a nuestro hogar, nuestro Padre sigue amándonos ❤️.
El joven que desobedeció a sus papás y se escapó quizás esté dudoso 🤔 sobre cómo estarán sus papás, probablemente en algunas ocasiones lo regañaron y castigaron 😡💬 por cosas como esa, otras lo dejaron pasar por alto 😒, no tuvieron un carácter firme. Dios no es así, en Él "no hay mudanza ni sombra de variación" (Santiago 1:17).
Cuando leemos 🤓 "el que se acerca a Dios crea que le hay" (Hebreos 11:6) no solo significa que debemos estar convencidos de que al buscarlo 🔎 lo encontraremos, también debemos creer lo correcto acerca de Él ✅. Es cierto que nuestros pecados 👿 producen una enorme indignación en Dios, su repudio al pecado 🙅🏻♂️👿 no cambia, pero tampoco cambia su infinito amor hacia sus hijos ❤️, por eso es que al acercarnos a Él con toda confianza 🙇🏻♂️ podemos alcanzar misericordia y encontrar la gracia que necesitamos.
Dios desea que te acerques a Él con toda confianza.
Al fallarle a Dios, ¿te escondes de Él o te expones a Él?
By: Bryan Salas Alzate